Cuando un club toca fondo en lo económico y en lo deportivo surge casi siempre la misma solución: la cantera. Como es más que conocido, en 2008 el Celta debió acogerse a la ley concursal por lo que la maltrecha tesorería del club no podía permitirse fichar futbolistas a diestro y siniestro, tal y como se había venido realizando en años anteriores. Y fue entonces cuando se debió tirar de la gente de casa para tratar de reflotar a un club al que le tocaba purgar los excesos acumulados durante la época de bonanza. Uno de ellos fue Andrés Túñez, central zurdo que colaboró activamente para llevar de nuevo a los de celeste a Primera.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Hijo de emigrantes gallegos en Caracas, Túñez pasó su más tierna infancia en Venezuela. A los ocho años su familia regresó a Bertamiráns, donde comenzó su relación con el fútbol. Se inició en el Rosalía de Castro santiagués y posteriormente pasó al Compostela, donde comenzó a destacar como central. En 2003, con 16 años, llegó el Celta en su busca para integrarlo en su cantera. Su imponente físico y su poderío en el juego aéreo le convertían en un hombre interesante para un club que casi siempre ha mostrado carencias en esos apartados. Tres años más tarde debutaba con el Celta B, con el que sufriría una grave lesión al golpearse de manera violenta con su rodilla derecha contra un poste mientras intentaba evitar un gol en el estadio Anxo Carro de Lugo. Esto provocó que se perdiera el tramo final de la campaña 2007/08 y los dos primeros meses del curso siguiente, en el que conseguiría de nuevo hacerse con un puesto de titular en el filial céltico.

La temporada 2009/10 comenzaba para Andrés Túñez con la misma ilusión que podía alimentar cualquier canterano. Eusebio Sacristán —por convicción pero también por necesidad— miraba continuamente hacia el vivero de futbolistas que constituía el Celta B y la parcela defensiva no era una excepción. El 7 de octubre de 2009, en una eliminatoria a partido único en Montilivi, llegó por fin la oportunidad para el hispano-venezolano. Túñez formó de inicio pareja con Fran Noguerol en el eje de la zaga y ayudó a que su equipo venciese por 1-3 al Girona y accediese a la siguiente ronda. Apenas 20 días después repitió titularidad en el torneo del KO, esta vez en Balaídos ante el Tenerife. El Celta ganó por 2-1, de nuevo con Túñez y Noguerol como pareja de centrales, algo que se repetiría en el partido de vuelta en el Heliodoro Rodríguez. Allí los de Eusebio volvieron a ganar, esta vez por 0-1 con gol de Danilo. Hasta el mes de enero no se disputó la siguiente eliminatoria copera, en la que el zaguero nacido en Caracas volvió a disfrutar de 180 minutos de juego, en esta ocasión ante el Villarreal. Los de Vigo vencieron por un global de 2-1 y se hacían con el merecido premio ‘gordo’ que suponía el Atlético de Madrid en cuartos de final.

Sin consolidarse

Justo antes de la eliminatoria frente a los colchoneros llegó el debut de Túñez en liga. Fue el 16 de enero de 2010 ante la Real Sociedad en Balaídos. Los donostiarras, por entonces también en la División de Plata, se llevaron los tres puntos en un choque en el que el caraqueño completaba una línea de cuatro repleta de canteranos. Hugo Mallo, Jordi Figueras y Roberto Lago le acompañaban por delante de Ismael Falcón, mientras que en zona ofensiva aparecían nombres como Toni Dovale, Iago Aspas o Joselu Mato. La jovencísima escuadra celeste plantó cara a un equipo en el que también figuraban promesas del calibre de Gorka Elustondo, Imanol Agirretxe o Antoine Griezmann.

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Túñez completó dos grandes temporadas entre 2011 y 2013 (Foto: foxsports.com)

Tras la caída en cuartos de final de la copa ante el Atlético, Túñez comenzó a aparecer con frecuencia en las alineaciones de Eusebio para la competición doméstica. Desde febrero hasta junio el central canterano participó en 15 partidos de liga, tras los cuales el Celta consiguió terminar en la zona media de la tabla aunque con apenas dos puntos de margen sobre el Cádiz, equipo que descendió a Segunda B. Fue un año de contrastes, con momentos de verdadero sufrimiento y otros en los que se vislumbraba la luz que marcaba el final del túnel.

Oportunidad aprovechada

Con la llegada de Paco Herrera se cortó en cierto modo la progresión del hispano-venezolano. Su titularidad en la jornada inaugural con motivo de la visita del Barcelona B a Balaídos fue un mero espejismo, ya que el nuevo técnico céltico prefirió casi siempre confiar en David Català como central para el sector izquierdo de la zaga celeste. Túñez tan solo encontró continuidad en las últimas jornadas de liga, además del encuentro de ida del play-off de ascenso, en el que se venció por 1-0 al Granada. Fue justo entonces cuando recibió la noticia de que el seleccionador venezolano, César Farías, le había convocado para disputar la Copa América. Pero la normativa vigente permitía al Celta retenerle para continuar contando con su participación en el play-off. Contra todo pronóstico Andrés Túñez no jugó en Los Cármenes, donde la derrota por penaltis condenó a los de Vigo a continuar en la División de Plata durante un año más, el de la verdadera explosión del canterano.

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Su papel en el Celta le permitió alcanzar la internacionalidad con Venezuela (Foto: halacelta.com)

Y eso que durante el primer trimestre del curso 2011/12 las cosas parecían no cambiar. Tan solo durante tres de los primeros 15 partidos de liga se pudo ver al caraqueño vestido de corto. Pero el 3 de diciembre de 2011 Herrera ‘cambió el chip’. La contundente victoria por 4-1 ante el Sabadell animó al preparador catalán a dar continuidad a la pareja Oier Sanjurjo-Andrés Túñez en detrimento de Jonathan Vila-David Català, quienes habían iniciado la temporada con la vitola de titulares. Y lo cierto es que el rendimiento defensivo del equipo experimentó una notable transformación. El tanto encajado ante el Sabadell fue el único que recibió el equipo en seis jornadas consecutivas, en las que se sumaron 14 de 18 puntos posibles. El oportuno apretón coincidía con el final de la primera vuelta y colocaba al Celta en la carrera por el ascenso.

Goleador en Montilivi

Llegaba entonces el momento de rendir visita al Girona. Herrera tenía por entonces serias dudas de a quién colocar como central zurdo, ya que tanto Andrés Túñez como David Català venían respondiendo bien cada vez que entraban en juego. Para Montilivi finalmente se decidió por el hispano-venezolano, quien se encontraba por entonces en un gran momento en cuanto a contundencia y seguridad. El Girona, en zona de descenso a Segunda B, acababa de contratar a Josu Uribe en sustitución de Raúl Agné.

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Alineación del Celta en Montilivi (28/01/2012)

La primera parte ofreció mucho fútbol control, con dos equipos bien pertrechados atrás y que no querían complicaciones en su área. Al Celta le costaba horrores estirarse y fue el Girona el que gozó de un par de oportunidades para adelantarse en el marcador. A los ocho minutos de juego Yoel se adelantó a los atacantes locales y evitó un remate con marchamo de gol. Con 40 minutos de juego disputados fue Corominas el que pudo marcar pero la intervención de Túñez permitió que Yoel llegase a tiempo para desviar el balón. Fue entonces cuando los de celeste decidieron no especular más. Una falta en el sector derecho del ataque céltico fue colgada al área por Iago Aspas. Andrés Túñez, imponiendo su poderío físico, se elevó más que nadie y cabeceó a la red. No era la primera vez que el zaguero de origen sudamericano marcaba con la elástica azul cielo pero sí la única en la que un tanto suyo iba a significar tres puntos para su equipo. Los locales sintieron el golpe y pudieron recibir el segundo tanto en dos oportunidades antes del intermedio pero Dani Mallo se encargó de mantener la mínima desventaja de los suyos al paso por vestuarios.

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Túñez, toda una estrella en el Buriram United tailandés (Foto: sportsvenezuela.com)

En la segunda parte el Girona se lanzó al ataque aunque su única oportunidad clara llegó en el minuto 63, con un disparo de Corominas al palo. El Celta se encontró mucho más cómodo con ventaja en el marcador y debió ganar con mucha más claridad de la que reflejó el 0-1 final. Un disparo de Toni Dovale a la cruceta y un par de contragolpes claros no tuvieron incidencia en el marcador. Con todo, a Paco Herrera le gustó más el control del primer tiempo que el fútbol de ida y vuelta del tiempo complementario. El Celta mantenía su racha y se colocaba en tercera posición. El Girona continuaba hundido aunque seis victorias y cuatro empates en los últimos diez partidos de la temporada le iban a permitir conseguir una agónica permanencia.

De Vigo a Tailandia

Andrés Túñez fue —y no solo por el gol— el mejor del partido, hasta el punto de que Paco Herrera no volvió a dudar sobre quién iba a ser su central izquierdo de ahí a final de temporada. Fueron en total 21 jornadas consecutivas en las que el canterano no se perdió un solo minuto y se convirtió en bastión fundamental para que el equipo lograse un trabajadísimo ascenso, en una de las temporadas más exigentes que se recuerdan en la División de Plata de cara a lograr el salto de categoría.

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En 2017 Túñez regresó durante unos meses a España para jugar en el Elche (Foto: elchecf.es)

Al año siguiente, ya en la máxima categoría, Herrera continuó confiando en el zurdo de Caracas, que rozó los 3.000 minutos de juego entre liga y copa. Por supuesto, también participó en las dos últimas victorias ante Valladolid y Espanyol, que permitieron lograr la famosa ‘permanencia del 4%’, ya con Abel Resino en el banquillo. En el verano siguiente, con la llegada de Luis Enrique, Túñez fue cedido al Beitar Jerusalén. Una vez terminó su período de cesión rescindió su contrato con el Celta y se marchó a Tailandia, donde se convirtió en una verdadera estrella en las filas del Buriram United. Tal fue su repercusión que, tras una fractura de nariz, se vio obligado a lucir una máscara, cuyas réplicas se venderían a más de 6.000 aficionados para lucirlas en las gradas tailandesas. Además también se destapó como goleador al totalizar 23 tantos repartidos a lo largo de tres temporadas.

Su imponente físico y su poderío en el juego aéreo le convertían en un hombre interesante para un club que casi siempre ha mostrado carencias en esos apartados

En enero de 2017 Andrés Túñez regresó al fútbol español para jugar como cedido en el Elche. En la actualidad ha regresado a Tailandia y continúa como capitán en las filas del Buriram United, donde en el pasado mes de noviembre ha levantado su sexto título —tres de liga, dos de copa y una Copa Kor Royal—.

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Posando con uno de los títulos que conquistó en el fútbol tailandés (Foto: foro.delcelta.com)

No cabe duda de que se trata de un típico producto de la cantera, que llegó en un momento en el que el club olívico debía agarrarse con fuerza a sus futbolistas de base. Quizá si hubiese optado por quedarse —tal y como hizo Fabián Orellana— cuando Luis Enrique le señaló la puerta de salida, su historia con el Celta se podría haber prolongado. Pero resulta obvio que la entrada en el once de Andrés Túñez durante la campaña 2011/12 resultó primordial para conseguir un ascenso que muy probablemente, sin él, debería haber esperado.

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