Que el fútbol ha cambiado con el paso del tiempo nadie lo duda. El amor a unos colores y el orgullo de defender una camiseta han dejado paso a los negocios y a la tantas veces nombrada ‘mercadotecnia’. Por eso conviene de vez en cuando echar la vista atrás y recuperar una muestra de la verdadera esencia del deporte rey, aquella que flotaba domingo tras domingo en los estadios hace más de medio siglo. En el caso del Celta, una de esas muestras la representa a las mil maravillas Gaitos, zaguero que defendió la casaca azul cielo durante diez temporadas.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Rogelio Bernárdez García, más conocido como Gaitos, llegó al mundo en Vigo un 6 de junio de 1924. El Berbés, uno de aquellos manantiales de los que bebía el Celta en los años 40, fue el equipo en el que se inició como defensor. Muy pronto, con 21 años, llegó al equipo de sus sueños, en el que debutó el 3 de marzo de 1946 en La Condomina. Y la verdad es que su capacidad de entrega y su espíritu de lucha iban a ponerse de manifiesto aquel mismo día. Como curiosidad cabe señalar que al poco del comienzo del partido Gaitos se lesionó en un choque con un centrocampista rival. Dado que no se permitía hacer cambios la solución pasó por permutar su posición de zaguero con la del centrocampista canario Antonio Sabina para no ocupar una demarcación tan crucial y no lastrar al equipo en exceso. Ni qué decir tiene que Gaitos jugó los 90 minutos de aquel partido, en el que el Celta cayó por 1-0 frente al Murcia. Eso sí, el esfuerzo le pasó factura y no pudo participar más en aquella campaña, en la que los de Vigo dejaron la zona de descenso a dos puntos.

Y es que el central vigués representa a las mil maravillas el prototipo de jugador de un único club que tanto se podía ver en aquella época. El pasar de jugar prácticamente en las calles de Vigo a poder lucir la camiseta con la cruz de Santiago y los colores de la bandera gallega lo significaba todo para un joven humilde y que siempre tuvo claro que lo tenía que dejar absolutamente todo por el club que había apostado por él. Su famosa cabalgada sobre Gaínza en un Celta-Athletic en lucha por un balón se recuerda en Vigo desde hace décadas.

Gaitos2_42468992
Gaitos se desenvolvía como zaguero y como mediocentro (Foto: todocoleccion.net)

Buscando un hueco

En la campaña 1947/48 Gaitos comenzaría por fin a ganar protagonismo en el equipo que dirigía Ricardo Zamora. Aquel Celta, que conseguiría el subcampeonato copero y la cuarta plaza en liga, contaba con Gabriel Alonso y el veterano José Mesa como compañeros de zaga de un Rogelio Bernárdez que superó los 2.100 minutos de juego entre las dos competiciones que con tanto éxito afrontó el equipo. Entre los partidos más destacados en los que participó estuvieron la semifinal copera a cuatro —ida, vuelta y dos partidos de desempate con sus respectivas prórrogas— frente al Espanyol, así como la final en la que se cayó frente al Sevilla.

La mejor de sus últimas campañas fue la 1953/54

En el curso siguiente la estructura defensiva del equipo se mantuvo aunque las rotaciones incluyeron también a Cabiño y al mítico Lolín, en su primera campaña con el Celta. Con todo, Gaitos rebasó los 1.500 minutos de juego, cifra nada despreciable si se tiene en cuenta que los de celeste no pasaron en esta ocasión de los octavos de final en la copa. Todavía mejoraría sus registros en liga en la temporada 1949/50, ya con Pasarín en el banquillo. Aquel fue el primero de tantos años en los que el vigués y Lolín se convirtieron en los ‘jefes’ de una línea que sostendría al conjunto olívico durante buena parte de la década de los 50. Algo más floja iba a resultar la campaña siguiente para Gaitos, circunstancia en la que influyeron el gran momento de Gabriel Alonso en sus últimos partidos antes de fichar por el Real Madrid y también la pujanza de Julio Otero, otro de los más recordados defensores de aquel Celta.

Gaitos5_d628ea5552dfb019913dbd3cc5936373
Gaitos, primero por la izquierda en la fila central, con el equipo subcampeón de copa en 1948 (Foto: pinterest.es)

La temporada 1951/52 iba a ser, sin duda, la mejor del mítico central céltico. El trío Lolín-Gaitos-Otero apenas dejó dudas de quienes eran los que mandaban en la zaga. Y eso que el equipo no estuvo bien en la primera vuelta, en la que incluso llegó a ocupar puestos de descenso. El mal momento provocó la sustitución de Pasarín por Ozores y Yayo, con quienes se iniciaría una sólida escalada.

Misil en el Metropolitano

El 3 de febrero de 1952 el club olívico rendía visita al estadio Metropolitano. Los de celeste, luego de tres victorias consecutivas, habían ascendido hasta la octava posición y medían su buen momento de juego frente a un Atlético de Madrid que luchaba por recortar distancias con Real Madrid y Barcelona, los dos primeros de la tabla. Los colchoneros, dirigidos por entonces por Helenio Herrera, contaban con futbolistas como Ben Barek y Nils Carlsson aunque en aquella tarde el mejor hombre sobre el terreno de juego iba a ser su guardameta Argila. Francisco Simón ocupaba la portería céltica, con Gaitos, Lolín y Otero como línea defensiva. Por delante Servando y Villar cumplían con esa función tan sacrificada que implicaba moverse en la zona de mediocentros. El quinteto atacante venía integrado por Atienza, Hermida, Mekerle, Olmedo y Pineda

Gaitos3_1951-1952 19520127 J20 1ªdiv (J22 VAL 1-1 o J26 BAR 1-2) Balaídos Celta vs Athletic (4-1) Simón, Atienza, Olmedo, Diaz, Gaitos, Villar, Lolín, Otero, Mekerle, Hermidit
La campaña 1951/51 fue la mejor del zaguero vigués. En la foto, tercero por la derecha en la fila superior (Foto: celtahistoria.blogspot.com)

El primer tiempo se caracterizó por el dominio de los de casa aunque su línea atacante no parecía tener su mejor día. En el minuto 32 llegaría el primer tanto atlético por mediación de Juncosa, quien chocó en su salto con Simón. Además del gol encajado, los de Vigo debieron lidiar con el contratiempo que supuso que el arquero céltico se retirase y fuese reemplazado por Marzá. El 1-0 no iba a recibir respuesta por parte de un Celta que no podía con la sólida zaga local mientras que los colchoneros incluso dispusieron de una pena máxima para incrementar el marcador pero Marzá interceptó el disparo de Mújica.

El central vigués representa a las mil maravillas el prototipo de jugador de un único club que tanto se podía ver en aquella época

Tras el paso por la caseta la decoración iba a cambiar de manera sustancial. El Celta se hizo dueño del terreno de juego y, a base de velocidad, puso en jaque a la retaguardia local. Con todo, los de rojiblanco recibieron un balón de oxígeno en el minuto 51, cuando unas manos de Villar fueron castigadas con un nuevo penalti. Esta vez lanzó Escudero, que no falló y colocaba el 2-0. Pero los de Vigo iban esta vez a responder muy pronto. Apenas un par de minutos más tarde un avance de Gaitos finalizó con un disparo lejano que superó a Argila para acortar distancias. Aquel fue el primer y único gol del central vigués a lo largo de su carrera como futbolista del Celta y por desgracia, no sirvió para puntuar en el Metropolitano. Los de celeste dominaron con insistencia y merecieron una igualada que nunca iba a llegar. La gran actuación de Argila evitó que los de Vigo pudiesen regresar a Galicia con algún botín. Se ponía así fin a la buena racha de los de Ozores y Yayo, quienes de cualquier forma lograron salvar al equipo del descenso.

Últimos servicios

El Celta terminó aquel curso en la novena plaza mientras que el Atlético de Helenio Herrera no pasó de la cuarta posición. Gaitos tan solo se perdió cinco partidos de liga y rozó los 2.500 minutos de juego entre liga y copa, su mejor registro con la casaca celeste. El gran zaguero vigués todavía iba a lucir la elástica celeste con el mismo ardor que siempre durante cuatro campañas más aunque, ya cerca de la treintena, su importancia dentro del equipo decreció considerablemente. La mejor de sus últimas campañas fue la 1953/54, en la que se mantuvo como titular en las últimas 17 jornadas del campeonato. La incorporación de hombres como Eliseo o Quinocho le restó minutos en unas temporadas en las que el Celta flirteó con un descenso que no llegó a consumarse.

Gaitos6_gaitos 7
Gaitos, en una instantánea de hace algunos años (Foto: fameceleste.com)

La última vez que Gaitos defendió la camiseta azul cielo en partido oficial fue el 6 de mayo de 1956, en un encuentro correspondiente a la Copa del Generalísimo que terminó con una dolorosa derrota por 6-0 en Pucela. En aquel partido no actuó como central sino que formó pareja en la demarcación de mediocentro con Pepe Villar, en la otra función que desempeñó con cierta asiduidad durante su época en Vigo. Pocos días más tarde el club le rindió un homenaje con motivo de la visita del Botafogo, en partido que finalizó con el resultado de 0-3 para los sudamericanos. Con 32 años fichó por el Algeciras, con el que tan solo fue habitual durante las primeras jornadas del curso 1956/57, justo antes de su retirada. Después lo intentó como técnico del Santiago en la tercera división a finales de la década de los 50. Pero, sin duda, el ardor y la pasión que ponía en cada una de sus intervenciones constituyen su gran legado para la historia del celtismo. Rogelio Bernárdez Gaitos figura para siempra en la memoria de una afición por la que siempre se dejó hasta la última gota de su sangre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s