Si hubiese que escoger una característica que definiese con claridad la situación del Celta durante la década de los 80 sin duda habría que decantarse por la inestabilidad. Curiosamente, dentro de una década en la el club cambiaba de categoría con más asiduidad que de uniforme se pueden encontrar dos temporadas consecutivas en las que se consiguió alcanzar un gran nivel dentro de la Primera División. Y en ello tuvo bastante que ver Manolo Zambrano, un actor secundario que no lo fue tanto.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Zambrano, nacido el 8 de marzo de 1960 en Huelva, se dedicó al mundo del deporte desde siempre. Con 14 años existen referencias del pequeño Manuel como participante en competiciones de atletismo, ya fuese de campo a través, salto de longitud o incluso salto con pértiga. Pero el balón acabaría por seducirle de manera definitiva en plena adolescencia y con 18 años debutó en un Recreativo de Huelva que, dirigido por Eusebio Ríos, no pudo evitar el descenso a la División de Plata en 1979. Aquel fue quizás un estreno un tanto prematuro en una categoría a la que el extremo onubense tardaría cinco años en regresar.

La primera mitad de los 80 se correspondió con un lustro en el que el Recre se mantuvo en Segunda aunque siempre más próximo a la zona baja de la tabla que a los puestos que otorgaban el derecho a regresar a la División de Honor. Manolo Zambrano alcanzó la internacionalidad sub 20 en 1979 y disputó con España el mundial juvenil de la categoría, cuya sede fue Japón. Allí coincidió con futbolistas como Cedrún, Tendillo, Marcos Alonso o Luis Marián, quien también acabaría en el Celta. El curso 1979/80 resultó tremendamente positivo para él y rozó los 2.500 minutos de juego con su club. Aquel ya se puede considerar todo un alarde de regularidad pero más adelante comenzaría a aportar también en la faceta anotadora, con seis tantos a lo largo de las temporadas 1981/82 y 1983/84. Probablemente ese despertar de cara al marco rival fue lo que propició su salto a un club de Primera como el CD Málaga. En la Costa del Sol el atacante andaluz jugó mucho pero su contribución no resultó suficiente para salvar al conjunto blanquiazul de un descenso que se produjo por un solo punto de diferencia.

Zambrano5_71056093_45061355
Zambrano disputó con la selección española el mundial juvenil de Japón en 1979 (Foto: todocoleccion.net)

Un volante para Primera

Con todo, a esas alturas la valía del onubense parecía más que contrastada y el Sevilla se hizo con sus servicios en el verano de 1985. Su condición de centrocampista rápido, potente y no exento de calidad no pasó desapercibida para un club con la historia y la categoría del hispalense. Su paso por Sevilla coincidió con una etapa de renovación en la que se abrían paso los Jiménez, Serna, Francisco, Rafa Paz o Ramón. Quizás por eso los de Nervión no brillaron durante las dos campañas en las que Zambrano jugó a las órdenes de Manolo Cardo y Jock Wallace, técnicos sevillistas durante los ejercicios 1985/86 y 1986/87 respectivamente.

En enero de este año el Ayuntamiento de Huelva le concedió una de las medallas de Huelva 2018

Fue entonces cuando el Celta, recién ascendido tras los play-off de 1987, se fijó en el centrocampista andaluz. Su fichaje se concretó a finales del mes de julio y se sumó a los de Rodolfo, Noly, Julio Prieto o, ya en la segunda parte de la temporada, Zoran Marić. Desde el primer día encajó a las mil maravillas en el esquema de José María Maguregui, quien lo utilizó con mucha frecuencia como volante junto con Vicente y Julio Prieto.

Victoria trabajada

Un espectacular arranque —tan solo una derrota en las nueve primeras jornadas— permitió al equipo acomodarse en la zona media-alta de la tabla. Un pequeño bache, que coincidió con visitas a Barcelona, Real Sociedad y Real Madrid, llevó a los de Maguregui hasta el duodécimo puesto antes de afrontar la visita a Balaídos del Sevilla, en el partido que cerraba la primera vuelta. El técnico vasco dejaba constancia en la prensa de las claves de su libreto:

En fútbol la fuerza, el tesón, la garra, la agresividad, son factores importantísimos, casi decisivos. Por eso si nosotros hacemos el juego que hemos demostrado en la casi totalidad de los encuentros de Balaídos no tenemos nada que temer aunque, eso sí, respetando mucho al rival. Con todos estos ingredientes y el incondicional apoyo de la afición ganaremos el encuentro”.

O lo que es lo mismo, malos tiempos para la lírica, que decían los míticos ‘Golpes Bajos’. Y con la baja de Baltazar, fuera de combate hasta mayo de 1988, la sensación predominante era que el equipo podía irse hacia abajo. Magu situó a Maté bajo palos, con Atilano, Hagan, Noly y Rodolfo en línea defensiva. Vicente, Julio Prieto y Zambrano se constituían como núcleo duro del mediocampo, con un jovencísimo Jorge Otero como carrilero diestro. Arriba, Moyano y Camilo tratarían de hacer olvidar al artilheiro de Deus, algo realmente complicado por entonces. Los de celeste salieron a por todas frente a un rival tremendamente defensivo. Hasta diez hombres amontonaban los de Xabier Azkargorta en torno a su área en busca de que los minutos fuesen haciendo mella en los de casa.

Zambrano3_1986-87
Zambrano, tercero por la izquierda en la fila superior, en un once del Sevilla 1986/87 (Foto: yojugueenelsevillafc.blogspot.com)

Por suerte para los intereses del Celta, la lata se abrió pronto. En el minuto 14 un claro penalti sobre Camilo permitió a Moyano establecer el 1-0. El Sevilla intentó entonces dar la réplica, que no pasó de un par de sustos tras disparos lejanos. Poco más sucedió antes del paso por la caseta, durante el cual José María Maguregui se encargó de reprogramar a sus jugadores para una segunda mitad en la que el contragolpe iba a emerger como la gran arma de los de azul cielo. Moyano y Camilo pudieron aumentar la renta durante el primer tramo de la segunda mitad y Pablo Bengoechea dispuso de una de las escasísimas ocasiones del Sevilla. Al filo de la media hora de juego, un balón robado en la medular iba a ofrecer una oportunidad de oro a Manolo Zambrano. El onubense, tras jugada individual, se plantó ante Fernando Peralta y lo batió de disparo cruzado. El último cuarto de hora prácticamente sobró y el Celta conseguía su objetivo de terminar la primera vuelta sin negativos.

Dos años para recordar

El buen hacer de los olívicos les llevaría a ocupar durante muchas jornadas una quinta plaza que finalmente, tras un pequeño bajón en el tramo final del curso, no pudieron mantener. En ello influyó seguramente la ‘espantada’ de Maguregui, tentado por el irrepetible Jesús Gil y Gil. Cuando se recuerda el curso 1987/88 en muchas ocasiones se obvia la larguísima baja de Baltazar, cuya responsabilidad anotadora fue magníficamente asumida por varios futbolistas. Entre ellos se encontraba Zambrano, tercer máximo goleador del equipo con seis dianas repartidas a lo largo de seis encuentros en los que el Celta siempre puntuó.

Zambrano4_8788
Durante la temporada 1987/88 Zambrano consiguió seis goles (Foto: alineacionesinternacional.blogspot.com)

Durante el curso siguiente, ya con Novoa en el banquillo, el volante onubense continuó como una pieza fundamental dentro del esquema del técnico asturiano. Cierto es que el protagonismo goleador de Amarildo —16 goles— acaparó los focos de las cámaras y la contribución de Zambrano llegó más desde el trabajo que desde el remate. Su único tanto lo convirtió al transformar un penalti en el Camp Nou, en partido que el Celta perdió por 3-1. Pero la temporada finalizó de manera muy similar a la anterior, con el equipo cerca de puestos europeos y dejando una gran sensación.

Problemas físicos

Con 29 años Zambrano iniciaba el curso 1989/90, de muy mal recuerdo en Casa Celta. También lo fue para el centrocampista andaluz, que jugó muy poco debido a una hernia discal que le obligó a pasar por el quirófano. En total apenas acumuló 679 minutos de juego repartidos a lo largo de once partidos, algo que el equipo sintió y mucho. El único gol que consiguió llegó nada más iniciarse la temporada, en un empate a un gol en Balaídos frente al Málaga. Como es conocido el Celta pronto se metió en zona de descenso y terminó perdiendo la categoría. En el verano de 1990 Manolo Zambrano dejaba el Celta y fichaba por el Real Murcia, club con el que no acabó de recuperar su mejor nivel al recaer de su hernia discal. Allí se retiró en 1992 para centrarse en su carrera como técnico. Una carrera que pasó por equipos como el San Fernando o el mismísimo Recreativo de Huelva, equipo que le destituyó por malos resultados en 2008.

Zambrano2_2-Según-la-cadena-Canal-Digital-Huelva-Manolo-Zambrano-es-el-candidato-del-alcalde-Gabriel-Cruz-para-asumir-la-Presidencia-del-Recreativo-de-Huelva-SAD-e1475609982311
En la actualidad Manolo Zambrano lucha por evitar el descenso del Recreativo de Huelva a Tercera División (Foto: huelvared.com)

En la actualidad Zambrano es el actual presidente del Decano, equipo que no pasa por su mejor momento ni en lo deportivo ni en lo económico. El antiguo jugador del Celta lleva dos años luchando a brazo partido para evitar la desaparición de un club histórico y que en la actualidad se encuentra a tan solo dos puntos de la zona de descenso a Tercera División, dentro del grupo cuarto de la Segunda División B. En enero de este año el Ayuntamiento de Huelva le concedió una de las medallas de Huelva 2018 por su imprescindible contribución y su lucha para evitar la desaparición del Recre. Y, visto desde la distancia, seguro que se la merece. A pesar de no poseer el brillo de los Baltazar o Amarildo, el perfil luchador y solidario que Manolo Zambrano mostraba en Balaídos hace 30 años seguro que lo mantiene en la actualidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s