Como suele ocurrir, el Celta fue el de las grandes ocasiones justo cuando la exigencia era mayor. Con la visita del líder invicto, ese que aun no ha perdido en Liga. El equipo de Unzué se pareció más que nunca a ese que llegó a sus máximas cotas a las órdenes de Eduardo Berizzo. Ese equipo que presiona arriba, que muerde y golpea con velocidad, con algún atisbo incluso de marcajes individuales. Sucedió ahora, de manera muy parecida a la de la primera vuelta. Cuando llega el tramo más difícil del calendario, el Celta mejora su imagen. Entonces, además, consiguió también resultados. El problema es que ahora esos resultados puede que ya no sean suficientes para llegar a un objetivo que parece demasiado lejos después de todos los tropiezos de los últimos meses.
Miguel Gallego | TintaCeleste

Otra vuelta de tuerca en una temporada de locos. Cuando la cosa ya parecía imposible, llega el partido contra el Barcelona y…¡zas! El Celta da una gran imagen y se queda a una ocasión (clarísima) de Lucas Boyé de ser el primer equipo que derrota al virtual campeón en toda la Liga. Y lo peor quizá sea que muchos celtistas esperaban algo así. Porque, si por algo se ha caracterizado el cuadro vigués en los últimos tiempos, es por dar su mejor versión contra los grandes rivales, mientras los puntos se escapan sin cesar contra adversarios menos mediáticos. El punto no es un botín menor contra el Barcelona, pero sí se queda corto a la hora de mirar la clasificación, donde el único objetivo realista es ya el séptimo puesto que, a día de hoy, no garantiza todavía la clasificación europea.

Un Celta retro

Como si muchos meses de trabajo en una dirección bastante diferente no hubiesen existido, el Celta retrocedió en el tiempo para comportarse de un modo similar al de las últimas temporadas. Esa presión alta que tanto se echó de menos por Vigo volvió a aparecer, especialmente en la segunda parte, cuando el equipo perdió definitivamente el miedo y se tiró a por el partido. También se intuyó algún marcaje al hombre, como el de Jonny persiguiendo por el campo a Dembelé en algunas fases. Y la zaga mostró una solidaridad en el trabajo clave para no descoser al equipo, con Roncaglia multiplicándose para detener las vías de agua en una banda derecha huérfana de Hugo Mallo y con Wass recorriendo muchos más metros.

El Celta retrocedió en el tiempo para comportarse de un modo similar al de las últimas temporadas

Todo lo enunciado anteriormente eran señas de identidad del Celta de Berizzo. Un equipo que se clasificó para Europa y estuvo a un pasito de conquistarla, con una plantilla muy parecida a la actual. Está claro que cada maestrillo tiene su librillo, pero el hecho de que Unzué no haya conseguido aun la regularidad necesaria en un equipo que aspira a Europa con su idea de juego cuando faltan apenas cinco jornadas debe ser motivo de reflexión.

Con Iago, sin Iago

Aspas recuperó también su mejor versión. Rodeado de compañeros hambrientos y motivados al máximo, el moañés dirigió la ofensiva celeste en la segunda mitad, cuando todo debía decidirse. El internacional se las apañó para volver loca a la zaga del líder, sacó del campo a Sergi Roberto y hasta marcó con la mano sin que nadie en todo el estadio se diera cuenta. Ni sus rivales, siempre tan pendientes de conspiraciones arbitrales para favorecer a un rival que, a día de hoy, está a quince puntos. Incluso aun tuvo tiempo de inventarse una asistencia de fantasía pero a Boyé se le hizo de noche. Hubiera sido el gol de la victoria.

Iago Aspas se las apañó para volver loca a la zaga del líder, sacó del campo a Sergi Roberto y hasta marcó con la mano

Pero Iago, ahora viene el problema, acabó lesionado. Tanto se multiplicó por el campo que su cuerpo dijo basta, con una rotura de fibras que lo mantendrá apartado de los campos unas tres semanas, cuando queda un mes de competición. Parece el epílogo perfecto para esta temporada tan llena de matices. Ahora que Aspas podía marcar la diferencia contra los rivales con los que el Celta se tiene que jugar los cuartos, justo ahora, se rompe. Si ya la misión parecía difícil, ahora se vuelven a cargar de razones todos aquellos que no ven al Celta por los prados de Europa dentro de unos meses.

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