Que Johan Cruyff marcó estilo en los terrenos de juego y en los banquillos no necesita ser debatido. En su faceta de técnico una de sus costumbres más recurrentes consistía en situar a un zaguero como ariete como recurso de emergencia cuando su equipo necesitaba de manera urgente un gol. Varios son los ejemplos de entrenadores que copiaron este movimiento táctico a lo largo de la historia. Miguel Ángel Lotina lo hizo mientras dirigía al Celta y, aunque fuera en circunstancias especiales, echó mano de todo un stopper como Pablo Contreras.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Natural de Santiago de Chile, Contreras llegó a Europa a finales del siglo pasado. Un breve paso por Mónaco, donde se encontró con problemas burocráticos, dejó paso a una buena temporada 2001/02 en Pamplona. El Sporting de Portugal fue su siguiente destino en la campaña previa a fichar por el Celta. Los de Vigo, dirigidos por Miguel Ángel Lotina, se habían clasificado para disputar la fase previa de la Liga de Campeones por primera vez en su historia y necesitaban refuerzos. El zaguero chileno se incorporaba al equipo junto con Savo Milosević como fichaje más destacado aunque el club olívico mantenía la estructura —con la excepción de Mido— del bloque del año anterior.

Lotina pareció optar de inicio por las rotaciones y Pablo Contreras disputó al completo el partido de ida de la previa de Champions ante el Slavia de Praga, así como el encuentro que abría la competición liguera para los olívicos ante el Murcia. Sin embargo, apenas participó durante cinco minutos en la vuelta ante los checos y no entró en las alineaciones de Lotina ante Real Sociedad y Betis. La competencia con Eduardo Berizzo, Sergio Fernández y Fernando Cáceres requería una exigencia brutal para un futbolista recién llegado. El 16 de septiembre, en el primer partido de la liguilla de Champions ante el Brujas, el técnico de Meñaka optó por alinear a tres centrales juntos con dos carrileros y Contreras disputó los 90 minutos. Pero cuatro días más tarde, cuando tocaba visitar al Villarreal, las ideas del preparador vasco iban a experimentar un giro sustancial.

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El Mónaco fue el primer club europeo en el que jugó Contreras (Foto: sofoot.com)

Tanque sin gol

Tras haber sumado tan solo dos puntos en tres encuentros Lotina y el Celta se enfrentaban a uno de sus gafes. El club olívico, goleado pocos meses antes en El Madrigal, presentaba como mejor resultado en la localidad levantina un empate a un gol conseguido en el curso 1998/99. Por su parte el de Meñaka llegaba al único campo de Primera en el que jamás había puntuado. Por si esto fuera poco las lesiones de Catanha y Edu prácticamente obligaban a situar a Savo Milosević en punta, a pesar de que el tanque bosnio necesitaba ya —y eso que ni siquiera se había alcanzado el mes de octubre— un descanso.

En la actualidad trabaja como gerente deportivo de Rodelindo Román, club chileno de Tercera

Lotina situaba sobre el césped castellonense a Cavallero bajo palos, con una línea de cuatro compuesta por Velasco, Cáceres, Berizzo y Sylvinho. Vagner y Luccin se ubicaban en la zona correspondiente al doble pivote, con Gustavo López y Mostovoi como hombres más creativos. Sorprendía, eso sí, la inclusión de Juanfran en esa línea de creación que precedía a Milosević, hombre más avanzado. El Celta salió muy metido en el partido y dominó con claridad los primeros 45 minutos. Sin embargo varias posiciones de fuera de juego más que dudosas impidieron que ese dominio cristalizase en ocasiones claras de gol. En el primer acto apenas se pudo contabilizar un cabezazo de Milosević a centro de Mostovoi que neutralizó Pepe Reina. Mientras, los de amarillo llegaban poco pero con más peligro y se aproximaron al gol en sendos disparos de Víctor y Roger.

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Durante el curso 2006/07 el Celta jugó de nuevo en Europa (Foto: acshirtcollection.it)

En la segunda mitad cedió un tanto el dominio de los visitantes y el partido se enredó en una batalla en el mediocampo que parecía conducir a ninguna parte. A falta de veinte minutos para el final Lotina decidió entonces emular a Johan Cruyff e introdujo a Pablo Contreras como delantero centro. Claro que los condicionantes del partido poco tenían que ver con los que manejaba el técnico holandés cada vez que decidía situar a Alexanco como nueve. Las bajas en ataque limitaban las opciones del preparador vasco y el cansancio de Milosević exigía un recambio. Lo que sí se podría discutir es si no resultaría más razonable optar por un falso nueve como Mostovoi o Jesuli en lugar de buscar un movimiento tan rocambolesco. En cualquier caso Contreras ya había jugado en esa demarcación durante su adolescencia, por lo que no le era del todo desconocida. Lo cierto es que la incidencia del chileno en el partido no fue excesiva y el gol que Mostovoi logró de cabeza cuatro minutos después del ingreso del nuevo ariete se gestó tras una gran jugada de Gustavo López. Con todo, la alegría duró poco y el Villarreal consiguió el empate tras un centro de Calleja que Berizzo introdujo en la portería defendida por Cavallero. Los de amarillo se lanzaron entonces a por la victoria pero fue Pablo Contreras quien dispuso, sin éxito, de una última posibilidad para que los puntos se fuesen para Vigo.

Continuidad

El empate final no satisfacía a Lotina, preocupado ante la falta de definición de su equipo. Por su parte a Benito Floro sí le convencía el empate y calificaba al Celta de “equipo con caché y posibilidades de ser campeón de liga”. Pocas veces una profecía se iba a alejar tanto de la realidad ya que, como es conocido, el Celta terminó la temporada en penúltima posición y dio con sus huesos en la División de Plata. El curso tampoco fue bueno en el apartado individual para Contreras, que jugó poco con Lotina y todavía menos con Antić. Ni qué decir tiene que el experimento de jugar en punta no se volvió a repetir.

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El futbolista chileno se retiró tras jugar en el Melbourne Victory (Foto: chixem.blogspot.com)

Con la llegada de Fernando Vázquez las cosas iban a cambiar para el chileno, que se aproximó a los 2.900 minutos de juego en la campaña 2004/05, la de la ‘selectividad’ del Celta. Una tónica que se mantuvo durante los dos ejercicios siguientes, en los que Contreras se mantuvo como pieza fundamental en los esquemas del técnico de Castrofeito. Especialmente productiva de cara a puerta fue la 2005/06, en la que —a pesar de jugar siempre como zaguero— convirtió cuatro tantos, uno de ellos en la victoria lograda por 2-3 en el Bernabeu. Al año siguiente, a pesar de que el rumbo del equipo no fue bueno, el zurdo nacido en Santiago superó los 3.100 minutos entre liga, copa y Copa de la UEFA. Convocado por Nelson Acosta, seleccionador chileno, de cara a la Copa América se perdió el último partido de liga en Balaídos ante el Getafe, motivo por el que quedó señalado. La directiva celeste consideraba que debería haber retrasado su incorporación a la concentración de la Roja, algo que no sucedió. Una concentración en la que, tras unos graves actos de indisciplina que protagonizó junto con otros cinco internacionales chilenos, se ganó 20 partidos de suspensión con su selección.

La vida sigue

Durante el verano de 2007 se especuló con su salida del club, algo que no llegó a suceder. Con todo, Hristo Stoichkov no volvió a contar con él y el chileno hubo de esperar a la llegada de Juan Ramón López Caro para volver a vestir la casaca celeste. Sus últimos escarceos como jugador del Celta tuvieron lugar siempre lejos de Balaídos hasta que el día de Reyes de 2008 disputó sus últimos 90 minutos en el Heliodoro Rodríguez de Tenerife. Ante su papel residual se le buscó una salida en el mercado de invierno que le llevó a las filas del Sporting Braga, donde jugó hasta finalizar la temporada. Cuatro años en el Paok de Salónica le sirvieron para despedirse de Europa y enfilar el camino hacia la retirada, que se consumó en 2014, tras jugar durante una temporada en la liga australiana. 

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En enero de 2017 Contreras se reencontró con Eduardo Berizzo (Foto: vigo.eldesmarque.com)

Un año más tarde Pablo Contreras se llevó el susto de su vida, al sufrir un infarto en un partido de exhibición que jugaba en Bolivia. Por suerte, se recuperó sin secuelas. A principios de 2017 se dejó ver por Balaídos, donde se reencontró con Eduardo Berizzo, su antiguo compañero de zaga. En la actualidad trabaja como gerente deportivo de Rodelindo Román, club chileno de Tercera en el que dio sus primeros pasos como futbolista Arturo Vidal y en el que el ‘todocampista’ del Bayern ha decidido invertir una buena suma de dinero para impulsar su crecimiento.

La incidencia del chileno en el partido no fue excesiva y el gol que Mostovoi logró de cabeza cuatro minutos después del ingreso del nuevo ariete se gestó tras una gran jugada de Gustavo López

Y es que a pesar de su fugaz experiencia como nueve del Celta, a Pablo Contreras se le recuerda por su labor como defensa central. De manera especial durante las temporadas que transcurrieron entre 2004 y 2007, en las que se ganó casi siempre un puesto en el once inicial dentro de un club que se preparaba para vivir días convulsos en el apartado deportivo y también en el económico.

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